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El templo de Artemisa II


Cuando finalizó el proyecto el templo se convirtió en atracción turística, visitado por mercaderes, reyes y viajeros, que pagaban tributo a Artemisa en forma de joyas y otros bienes. Su esplendor también atrajo adoradores que formaron el culto de Artemisa.

El lugar del templo fue redescubierto en 1869 por una expedición del Museo Británico. Aún pueden verse varias esculturas y artefactos, aunque de la séptima maravilla del mundo solo queda en pie una columna.

La mayoría de las descripciones físicas del templo provienen de Plinio el Viejo, aunque hay discrepancias en torno al tamaño. Plinio describe el templo como de 377 pies de largo (115 m) por 180 pies de ancho (55 m), realizado principalmente en mármol, es el más grande de todo el mundo griego. Constaba de 127 columnas, cada una de 60 pies de alto (18 m), igual a 12 veces el diámetro de la base.

Tras el incendio provocado del 356 a. C., y que derrumbó gran parte del templo,  la obra de reconstrucción debió durar mucho tiempo, si el propio Alejandro Magno, en el 334 a. C., ofreció a la ciudad los medios financieros para poder terminar los trabajos.

El templo albergaba varias obras de arte: esculturas de los renombrados Polícleto, Fidias, Cresilas y Fradmon, pinturas, y columnas forradas de oro y plata. Varias de esas esculturas se referían a amazonas que, según la leyenda, se habían encontrado en esa región.

Poco queda ya de aquella maravilla del mundo antiguo, solo una columna queda ya en pie y una reconstrucción a escala del templo que es verdaderamente impresionante.

 

Originally posted 2009-05-22 20:23:44.

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