Sidi Bou Saïd y La Medina
Situadas en la costa de Cartago, estas dos localidades ofrecen al visitante gran encanto y variedad. Situadas cerca del lugar donde se alzó la antigua Cartago (una de las ciudades más poderosas de su época), encontraremos un mar exótico de color turquesa.
Sidi Bou Saïd es un pueblo con encanto donde se mezcla la belleza del paisaje y la armonÃa de los edificios azules y blancos. Este conjunto hace que se convierta en uno de los pueblos más atractivos del Mediterráneo. partiendo desde lo alto de la colina, colgando desde un acantilado de tierra rojiza y ordenadas a lo largo de las calles adoquinadas, las casas esconden interiores preciosos tras las celosÃas azules, las rejas y los matorrales de buganvillas. La mezquita del santo alza su minarete blanco tras el café de las Esteras, el café
morisco más famosos de Túnez. En lo alto, el faro vigila el cementerio. El paisaje marino invita a la poesÃa y se agolpan las velas blancas temblorosas del puerto deportivo. El palacio orientalista del barón de Erlanger es una sinfonÃa de decoración arabo-andaluza y un museo de la música magrebÃ.
La Medina es una ciudad cargada de historia, con el pasado y el presente muy vinculados y capital de Túnez. Se puede pasear por sus zocos, por sus callejuelas con puertas tachonadas, visitar su Mezquita del siglo IX y los monumentos y palacios de la época de los beyes. La renovada avenida Bourguiba, un barrio de arquitectura de principios del siglo XX, es el lugar más agradable para ir de tiendas, tomar café, entrar en una pastelerÃa o almorzar en pequeños restaurantes.
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