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Japón

Una excursión por el Monte Fuji (II)


Me encuentro de pie a un costado de la autopista Chuo, cerca de la estación de autobuses para recoger mi boleto que he reservado vía teléfono. Sudo por los 30° de temperatura y la alta humedad del ambiente, mientras me pregunto si mi cuerpo resistirá todo esto.

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Una buena manera de pasar el tiempo es ir desde el Lago Kawaguchi hacia el sendero que lleva al Monte Fuji, por los bellos paisajes que pueden encontrar ahí en la vía. Por ahí veo a un hombre con discapacidad en su pierna (que está cortada) mientras espera frente a un mostrador, mientras más allá veo a un hombre con discapacidad visual apoyado de una dama, caminando no se adonde. Japón es un país amigable con los discapacitados, proporcionándoles accesos especiales, y hasta personal que se dedica a ayudar a los discapacitados en las estaciones de trenes.

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Mi autobús es anunciado por el parlante y yo soy el primero que sube a bordo, pero mi puesto queda ubicado en el último asiento del pasillo lateral, frente a la puerta del baño. Maldigo el olor que sale y pienso que se trata de un mal comienzo para mi viaje. Un hombre de mediana edad se sienta junto a mí, mientras el autobús parte me pregunta dónde voy y me doy cuenta que habla inglés a un nivel razonablemente bueno. Lo felicito por hablar bien el idioma y seguimos conversando. El me dice que ha escalado el Monte Fuji en dos ocasiones, y me aconseja sobre como respirar para llegar bien a la 6° estación y irme acostumbrando a la altitud.

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La ropa de este hombre es casual y la conversación decae al rato. Ya se empiezan a notar los 3 días del fin de semana largo que recién comienza, ya que hay una larga cola en algunos peajes. El viaje ya está llegando a su fin, pero ya se acerca una parada. El hombre saca una tarjeta de visita y me la da, en ella dice que es un profesor de la escuela de medicina y especialista en enfermedades respiratorias. Ahora su asesoramiento sobre técnicas de respiración me hace sentido. Resulta ser que el también tiene 3 hijos y vive en Tokio, ¡y yo que lo había juzgado como soltero por sus ropas y forma de actuar!.

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Como en Kawachiko el autobús llego tarde, pierdo la conexión y tengo que esperar otros 40 minutos para encontrar la conexión de autobús con la estación de Yoshidaguchi 5. Cuando el autobús llega tomo un asiento y un colega indio, que es parte del grupo de la excursión, llega y se sienta a mi lado.

Se ven poco escaladores al inicio, y el me comenta que esta es la segunda vez que está subiendo al Monte Fuji. Sin embargo yo no recuerdo haberlo visto antes. Hay una profesora canadiense sentada tras de mí, acompañada de su novio ruso. Un estudiante de Kansas que estudia en Tokio comienza a hablar con ella y le cuenta acerca de su vida en Japón.

Vía: travelblog 

Originally posted 2009-07-29 20:56:00.

Museo de los calcetines

Seguramente en todos las ciudades y países del mundo habrá cosas curiosas en las que nos fijemos cuando vamos de vacaciones allí. Hace poco os comentamos acerca del Museo del chocolate en Barcelona.

Como esos museos hay más en otras ciudades y países pero el museo que nos ocupa hoy es un museo aún más peculiar, extraño y, por qué no decirlo, raro.

Se trata del Museo Naigai (ya podéis intuir por dónde estamos) que se encuentra en Tokio. Este museo se califica (al menos por mí) como un museo raro por la colección que hay en su interior.

En su interior encontramos una colección (siempre incompleta) de… ¡Calcetines! En serio, tiene más de 20.000 pares de calcetines, incluídos el más grande de todos de 32 centímetros.

Además, los calcetines, muchos de ellos, son de personajes famosos como el del Primer Ministro japonés, Yoshida Shigaru, o el de personalidades del deporte japonés. Seguro que encontramos más famosos y… Quién sabe, quizás tengan calcetines rotos.

Originally posted 2008-10-24 17:00:47.

Niijima

 

 

Niijima es una de las islas Izu que podemos encontrar al sur de Tokio y una de las más visitadas por sus hermosos paisajes y sus sorprendentes playas. Además, al ser un lugar volcánico, la temperatura no suele ser muy fría.

Niijima es una isla muy pequeña, sólo tiene 24 kilómetros y una población como si fuera un pueblo, menos de 3000 habitantes. En ella los movimientos de tierra son muy frecuentes por lo que, si te dan miedo o no quieres sobresaltos, Niijima no es tu isla, aunque pasando eso por alto el paisaje compensa los sustos que te puedes llevar.

Para llegar a la isla puedes hacerlo mediante barco o avión, dependiendo del tiempo que quieras invertir. En barco el paisaje es aún más bonito que en avión y el problema del avión es que, a veces no despegan porque el tiempo en la isla a veces es muy delicado.

Originally posted 2008-09-17 08:27:33.