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Un Edén en el desierto


Partiendo de una historia de amor, los Jardines Colgantes de Babilonia han quedado eternizados en el tiempo y forman parte de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. La historia cuenta que hacia el año 600 a. C. Nabucodonosor II, rey de Caldea, quiso regalar a su esposa, Amytis, un presente con la intención de demostrarle su amor.

Así fue como nació este hermoso proyecto diseñado por los arquitectos de Babilonia, quienes, según algunas versiones, diseñaron unos exuberantes jardines sobre un área de 19.600 metros cuadrados, en medio del desierto y que contaban con un conjunto de terrazas de piedra abovedadas sostenidas sobre pilares cúbicos en donde se podían plantar árboles de gran tamaño. Por otra parte, estas terrazas estaban alimentadas por varios arroyuelos que obtenían agua de un depósito ubicado en la terraza más alta. De acuerdo a los relatos, al mirar la obra desde abajo las terrazas parecían suspendidas en el tiempo.

Los jardines estaban situados junto al palacio del Rey, más precisamente al lado del río ,para que los viajeros los pudieran contemplar ya que el acceso estaba prohibido al pueblo. Desde la más alta de las terrazas se situaba un depósito de agua desde el cual corrían varios arroyuelos.

Los Jardines Colgantes de Babilonia probablemente no "colgaban" realmente en el sentido de estar suspendidos por cables o cuerdas. El nombre proviene de una traducción incorrecta de la palabra griega kremastos o del término en latín pensilis, que significa no justamente "colgar" pero si "sobresalir", como en el caso de una terraza o de un balcón.

Las excavaciones arqueológicas más recientes en la antigua ciudad de Babilonia, en el actual territorio de Iraq destaparon el asentamiento del palacio. Otros hallazgos incluyen la construcción abovedada con paredes gruesas y una irrigación cerca del palacio meridional.

Originally posted 2009-05-21 20:59:24.

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