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Europa

Dublín: la ciudad dividida


Dublín es una ciudad de Europa, quizás no la que visiten más turistas porque no tiene grandes monumentos que sean famosos ni tampoco grandes alicientes para ir pero sí que el ambiente que allí se respira es algo que no deberíamos perdernos.

Dublín es separado por el río Liffey, que divide a la ciudad en Norte y Sur, pero no sólo por el nombre, también el propio estilo, la forma de pensar y de actuar es diferente en el norte y en el sur (como en las películas, vamos). En el norte, Dublín es de gente más obrera, gente normal; mientras que en el sur nos encontramos con casas victorianas, casas mucho más bonitas estéticamente (y con gente con un poder adquisitivo mayor).

Vamos ahora a echar un vistazo por encima de lo que podemos encontrarnos en cada parte de Dublín.

En el Norte de Dublín: En ella existe una calle principal, O’Connell Street, la más amplia y más utilizada tanto por turistas como por la gente que vive allí.

Lo más llamativo de la calle es un obelisco que hay del llamado Monumento a la Luz, de 150 metros de altura y en el que, la punta del mismo, se ilumina por las noches (es mejor verlo de noche, es precioso).

Si queremos relajarnos entonces debemos ir a Phoenix Park, uno de los parques más grandes de Europa donde podremos relajarnos, pasear,…

Ya en el sur de Dublín la cosa cambia y es más llamativa para el turismo. Lo primero de todo es el Trinity Collage, la universidad más famosa y con más tradición de Irlanda.

Poco después nos encontramos con la estatua de Molly Malone, personaje ficticio de una canción irlandesa (se decía que era una mujer que trabajaba de pescadera por la noche y de dama de compañía por la noche.

También en el sur podremos descansar y relajarnos en un parque, el St Stephen’s Green, más pequeño que el de la zona norte pero más cuidado aún si puede ser.

En definitiva, Dublín es un destino turístico para hacer “turismo propiamente dicho”.

Originally posted 2008-03-19 17:45:59.

La fuente mágica de Montjuic, Barcelona

La fuente mágica de Montjuic tuvo su inauguración el 19 de mayo de 1929, en medio de la Exposición Internacional de Barcelona.

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Esta fuente, fue obra y inspiración del ingeniero Carles Bugas, que ideó esta ambiciosa fuente con surtidores de agua que le otorgarían a la misma una magia que ningún otro diseño podría darle. El proyecto con los planos fueron enviados por este ingeniero un año antes de la Exposición, y era justamente por el tamaño del proyecto que nadie creía que fuese a resultar, sin embargo, resulto y se inauguró con bombos y platillos en la fecha que se estimaba desde el comienzo, dándose inicio a un nuevo ícono de Barcelona.

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Esta fuente contempla cascadas y fuentes que brillan con la fuerza del agua y los contrastes de luz que se generan desde debajo de los mismos chorros de agua, entregando un espectáculo de luz y color magnifico para los visitantes, sin contar con su suave música.

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Ir a ver y admirar esta fuente es totalmente gratuito, además que no se trata de un atractivo aislado, sino que acompaña a varias otras fuentes y piletas públicas que se emplazan en las calles y plazas donde están situadas.

El agua cuando sale proyectada, es un espectáculo que si lo miras desde lejos, da la impresión que se tratara de un postre gigante, una especie de flan o gelatina que fluye sin parar, cambiando de color y textura hasta descender completamente. También lo podría asemejar a una torta cumpleañera, y es que las formas que adquiere esta fuente son, tal como dice su nombre, mágicas.

Fotos: flickr

Originally posted 2009-09-06 08:34:00.

Norte de Holanda: cultura y gastronomía

En las llanuras cercanas a Ámsterdam y hasta el norte de Holanda, encontramos la cultura, folklore y gastronomía más genuina del país. El paisaje se ve rodeado de molinos de viento, flores y praderas. En las ciudades aún viven las antiguas tradiciones y toda una historia que los Holandeses se encargan de cuidar y transmitir a los más pequeños.

alkmaar En este recorrido por el norte, podemos visitar Alkmaar, a 35 kilómetros de Ámsterdam. Es la capital del queso holandés. Su mercado de quesos data del siglo XVII y tiene lugar cada viernes por la mañana desde el 7 de abril al 8 de septiembre entre las 10 y las 12 de la mañana. Los quesos se exponen en la plaza y los comerciantes lo catan clavándoles una varilla hueca donde queda el olor y el sabor del queso. También puedes visitar el Kaas Museum, el museo del queso.

A pocos kilómetros de Alkmaar encontraremos Haarlem, que conserva su estructura urbana del siglo XVII, con tiendas de antigüedades y edificios históricos. Si queremos ver la historia en estado puro, dar un paseo antropológico y conocer el alma holandesa, podemos acercarnos al Zuiderzeemuseum, el Museo del Mar del Sur, donde se ha recreado la vida y las costumbres de los pueblos ribereños antes de que el gran dique del Norte convirtiera en 1932 el agua del mar en agua dulce.

molinos Hacia la costa oriental, aparecen maravillosos pueblos marineros con buen pescado, como Volendam, Muiden o Medemblik. En la costa occidental, en el mar de Ijssel, se percibe la riqueza de la Compañía de las Indias Orientales en pueblos como Hoorn y Enkhuizen. Y para tradiciones e historia, tenemos el Museo del tranvía de vapor. Podremos viajar entre Hoorn y medemblik a bordo de un tranvía tirado por una locomotora de vapor. Y si lo que queremos es comprar un recuerdo tradicional, podemos comprar zuecos o cerámicas. De buena calidad los tienen en Kooijman Souvenirs, se puede visitar su tienda-taller de Zaanse Schans, donde muestran construcciones y molinos del siglo XVII.

Entre canales y molinos, encontraremos muchas granjas donde se elaboran los quesos Gouda y Edam. También se elaboran muchos zuecos de los que hablábamos antes, así que en alguna granja podrás asistir a la maravilla de convertir un trozo de madera en un precioso zueco.

Originally posted 2008-05-12 09:31:09.