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Paris

Lo mejor de París (I)


Viajar a París es el sueño que albergan muchos durante toda su vida, aunque la verdad, la mayoría de los que llegan a París se llevan una gran desilusión al darse cuenta que las maravillas que describen en las guías de turismo son mejor en fotografías que in situ.

De todos modos, vale la pena visitar el mítico escenario parisino y quitarse la espina de la curiosidad al menos una vez en la vida, desentrañando por uno mismo esos misterios descritos en revistas y diarios.

Entre los sitios recomendados por la revista Forbestraveler encontramos los numerosos sitios culturales, estéticos y gastronómicos, muy fáciles de descubrir en un sencillo paseo por la tarde.

París siempre ha sido un lugar que alberga sofisticación y estilo, mostrando grandes superficies, talleres artesanales y cafés. Entre los lugares que si o si deben ser vistos se encuentran:

St. Germain del Prés: Uno de los barrios más caros de Francia, también escenario de cafés como el Café de Flore y Les Deux Magots. Ile de la Cité, Ile St-Louis y Beaubourg, zonas con elegantes mansiones y patios, además de tiendas de antigüedades y el famoso mercado de las flores.

Marais es un barrio histórico repleto de mansiones que datan del siglo XVI y XVII, jardines secretos y una vibrante escena de arte contemporáneo, aparte de ser el centro de la vida gay de París.

Montparnasse, es la antigua casa de la “generación perdida”, que se conserva en nuestros días tal como lo estaba en los años 20.

Para los vip, con un presupuesto holgado, lo recomendable es alquilar yates para salir de paseo, aunque suene cliché, ya que esta es la mejor manera de ver la ciudad, sea de día o de noche. Cenar en L´Arpege, el Taillevent, Alain Ducasse o Pierre Gagnaire es una experiencia recomendable también, ya que son restaurantes que cuentan con chefs de excelencia y como sospechan, comida de este nivel no conseguirán en cualquier parte.

Vía: forbestraveler

Originally posted 2009-05-29 23:53:00.

A París con poco dinero

Algunos creen que para viajar a París se necesita mucho dinero, pero lo cierto es que no es así, ya que para ir a París, sólo se necesita una gran sed por conocerla y un gran ingenio para arreglárselas con pocos recursos.

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Los que tienen pasaporte de extranjero, tienen 90 días para disfrutar de las maravillas de la ciudad, así que comencemos con el recuento de lo que deben tener en cuenta para pasar unas vacaciones inolvidables en el lugar más romántico del mundo.

Aunque no lo crean, existen alojamientos gratuitos, así ese es el primer paso, informarse en CouchSurfing, que les garantiza a ustedes conocer gente francesa auténtica que es propietaria de su casa o al menos paga su alquiler.

En caso que todavía tengan dudas de ir de viaje, porque creen que se quedarán en la calle pasando hambre, piensen en la posibilidad de encontrar un trabajo remunerado, aún sin tener un visado. Sólo debes buscar en el lugar apropiado para encontrar, como en la Iglesia de América, American Library, la American University de París y el Café Real de McCoy. Si la idea es quedarse a trabajar más de 90 días, entonces ahí necesitarán un visado.

Existen múltiples tipos de visas que te permitirán trabajar. Puedes convertirte en estudiaste inscribiéndote en alguna escuela de idiomas asequible y obtienes un visado para trabajar 20 horas por semana.

Como a los empleadores no les gusta complicarse con el tema de la visa, en cuanto obtengan una oferta de trabajo estable, vayan a la Cámara Francesa de Comercio Americana, en caso que sean estadounidenses. Hay que viajar, es cierto, pero el trámite lo facilitan.

Si ya están en medio de una tragedia económica en París, no se echen a morir, que pueden acudir al almuerzo exprés más famoso: una bolsita de maní y una ensalada de zanahoria, que les garantiza por algo de 1,5 euros ambas cosas, todo el aporte calórico, nutritivo y energético que necesitas.

Vía

Originally posted 2009-11-19 18:22:00.

Historia de la Catedral de Notre Dame (II)

Hacia la izquierda, el Portal de la Vírgen representa a los signos del zodíaco y la coronación de la Vírgen, una asociación que se encuentra en decenas de Iglesias Medievales. El Portal Central, donde está el Juicio Final muestra tres niveles: el primero muestra los vicios y virtudes, el segundo Cristo y sus Apóstoles y encima de eso, a Cristo en el triunfo después de su Resurrección.

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El Portal es una ilustración final de Evangelio según Mateo. Más al oeste, hay un escaparate con una estatua de la Vírgen y el Niño. En el extremo derecho se encuentra el Portal de Santa Ana, con escenas como la Vírgen en el trono con el Niño. Esta es la pieza mejor conservada del Notre-Dame, y también la pieza escultural más perfecta.

Igualmente interesante es el Portal de los Claustros, con su adusto rostro de la Vírgen, que data del siglo XIII. Esta es una de las piezas que han sobrevivido desde la fachada original. Por último, en el lado del Sena de Notre-Dame, se encuentra el Portal de San Esteban, con los restos del santo mártir.

Si pueden hacerlo, vayan a ver Notre-Dame cuando este la puesta de sol. El cuerpo principal de la iglesia es típicamente gótico, con esbeltas y agraciadas columnas, sin contar con el rosetón del lado norte de la construcción, que data del siglo XIII, y sigue siendo el mejor.

En el coro, se ve una piedra tallada de principios del siglo XIV, que representa escenas bíblicas comparables a la Última Cena. Cerca del Altar se encuentra la Vírgen y el Niño, muy venerada entre los fieles de París. En el tesoro se muestran ornamentos y objetos de oro, incluyendo las coronas.

En una cruz, se expone a Haile Selassie, antiguo emperador de Etiopía, y un relicario dada por Napoleón. Notre-Dame está especialmente orgulloso de su reliquia de la Vera Cruz y la Corona de Espinas.

Para visitar las gárgolas inmortalizadas por Hugo, tienen escalas a solo unos pasos, que conducen a las torres gemelas, elevándose a una altura de 68 m. Si miran con cuidado, pueden ver el jorobado Quasimodo con Esmeralda.

Detrás del Notre-Dame hay un monumento a los Mártires Français de la deportación de 1945, sobre la punta de la Ile de la Cité. Por estos lados, los pájaros pían y el Sena fluye suavemente por él. Este monumento conmemora a los ciudadanos franceses que fueron deportados a los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Con un tallado en piedra se puede ver unas letras hechas en sangre roja que dice “Perdón, pero no olvido”.

Vía

Originally posted 2009-12-21 17:05:00.