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El riesgo de nadar por cuenta propia en Norteamérica (I)


Era por el año 1916 y un caluroso día del mes de Julio refrescaba a los bañistas en la costa de Jersey. Pero algo extraño sucedió, que de pronto todos escapaban despavoridos entre el calor y las olas de las tibias aguas del Atlántico.

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Lo que vino después de esa muerte en la isla de Long Beach alteró para siempre la conciencia colectiva de la gente hacia las actividades de natación en el mar. Como un hecho sin precedentes nunca antes visto, durante 11 días hubo 5 ataques de tiburones a lo largo de la Jersey Shore, de los cuales 4 fueron mortales, es decir, la mayoría.

Según quedo en los registros e informes, el agua se convirtió en un mar rojo luego que los tiburones atacaban a sus víctimas en la playa. Pero las aletas de los tiburones nadaban plácidamente bajo las aguas. Luego de eso vino un frenesí de los medios de comunicación, las lanchas patrulleras se encargaron de matar a los tiburones de avistaran en alta mar, mientras en algunas playas se instalaron mallas de alambre para secuestrar a los gigantes nadadores antes que comenzaran con su cacería.

A pesar de los años que han pasado desde 1916, América no ha vuelto a recuperarse de los ataques sufridos en Jersey Shore, a pesar que fue un hecho aislado, una anomalía nunca antes vista que dejo la marca de los tiburones como unos monstruos a través de varias generaciones.

“Hoy es común que se perciba a los tiburones como comedores de hombres”, dijo George Burgess, un especialista de la Universidad de la Florida que mantiene una base de datos con los ataques. Según George “tenemos un miedo innato a los grandes deperedadores y a las fuerzas naturales que no podemos controlar”, y con razón. Pero si hay algo en que coinciden los expertos, es que la muerte por mordedura de tiburón en extremo rara, ya que su target son aquellos animales con un alto contenido de grasa, y no los humanos.

En el archivo de ataques tiburones, hay más de 2.000 encuentros mortales, y hasta la fecha se han reportado ya 210 ataques. A pesar de todo, millones de personas cada año practican surf y natación con los tiburones, así literalmente, sin darse cuenta que nadan bajo sus pies.

Vía: forbestraveler ,Foto: flickr

Originally posted 2009-05-25 17:09:00.

Isla de Santa Lucía

La isla de Santa Lucía es una pequeña isla ubicada en el Caribe. Está entre las islas Martinica y San Vicente y, aunque es pequeña, no por ello es un destino aburrido, al contrario, se encuentra rodeado de aguas cristalinas (color turquesa) y con una arena fina de color blanco.

Dentro de la propia isla podemos disfrutar de lugares con encanto como es la Colina de la Buena Suerte donde aún encontramos restos de la fortificación que allí había construída para proteger la isla de invasores; o la Bahía de Marigot.

Aunque, claro está, lo más importante de la isla, y a lo primero que nos hemos referido primero, es a sus playas que, si aún tienes algo de vacaciones, podrías aprovechar porque son unas playas tan tranquilas que podrían equiparse a un balneario mismo.

Independiente de las playas, la Isla de Santa Lucía también tiene otro tipo de ocio para divertir a los turistas que llegan como son gastronomía, actividades culturales, deportes, etc.

Originally posted 2008-09-09 19:04:15.

La Playa de Assateague

La Isla de Assateague está administrada por tres organismos oficiales: el Servicio de Parques Nacionales, E.E.U.U. Fish & Wildlife Service y el Departamento de Recursos Naturales.

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Los que llegan a visitar este parque, encuentran abundante vida animal y silvestre, además de la playa, suaves dunas, marismas y humedales que se encuentran protegidos y no es tanto por la ley que la gente respeta este hábitat natural, sino por una cuestión de principios, ya que se ha visto cómo en muchas partes se puede tener un estricto marco legal que en la práctica a nadie le importa.

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En esta isla es posible ver manadas de ponies que trotan por la orilla del mar, son animales salvajes que reciben el alimento que les pueda dar la gente, aunque también se ponen a pedir más si les gusta y hasta se pueden volver hostigosos, por lo que es mejor no darles de comer.

Estos ponies salvajes si se enojan pueden patear a las personas, y a simple vista lucen muy mansos y tranquilos, así que no hay que olvidar que son animales silvestres que están acostumbrados a ver y incluso compartir con los humanos hasta cierto punto, pero en ningún minuto han recibido algún tipo de entrenamiento o educación para que respeten la integridad física de los demás.

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El Faro de Assateague es uno de los más famosos de la nación, y se encuentra a tan sólo unos metros de la playa. La isla tiene más de 30 kilómetros de playa y no es cualquier playa, ya que esta es considerada una de las mejores playas de la costa este.

Otras actividades que se pueden realizar en Assateague son recorridos en cruceros, tours en kayak, observar aves, actividades de caza, pesca y ciclismo.

Fotos: LilianVictoria

Originally posted 2009-07-06 23:59:00.